se desocuparon todas las habitaciones.
En una había una linda pareja,
en otra sólo chicas escondidas.
En el centro de la escena
había un ciego con mucho miedo.
Todo empezó una noche bastante fría,
y mientras la luz del día aparecía
no faltaron cálidos abrazos,
un claro destello cuando ella sonreía.
Muy convencida, casi sin salida
con un simple beso se despedía.
No había dudas, le faltaba un sentido.
Aquello que ella le había prometido
se convirtió en su propia pesadilla
y ahora no lo deja dormir tranquilo.
Fue su lisa piel, le devolvió la vida,
mojada con lo más caro de la perfumería.
Prendiendo fuego todas las evidencias
ella escapaba de las manos de aquel pobre ciego,
que no entendía lo que sucedía,
y a los pocos minutos estaba preso.
Intoxicado con aquel veneno,
quiso contar el cuento otra vez.
Todo empezó una noche bastante fría
y hoy es el penúltimo día del año,
Quiso escribirlo todo antes de irse,
y luego lo encontraron agonizando.
No fue el destino quién los cruzó en el camino,
pues la condena todavía no terminó.


