lunes, 30 de marzo de 2009

Esperanza


Es algo tan fuerte lo que estoy sintiendo
en este momento, en tiempo real.
De las flores que alguna vez tuve en mis manos,
sin ninguna duda es la mejor, y de las que no tuve también.
La que a veces tengo, al menos cuando duermo
y todavía no despierto, la que me despertó ayer.
Por su risa pagaría cualquier precio,
sólo por aquella risa de la primera vez.

Entre las luces de la noche, la música y el derroche me encuentro,
Vivo como un perro viejo, no como cualquier pendejo que jode.
Ella dijo que sería bueno aunque sea por un tiempo, olvidarse del amor.
Me anotó en lista de espera, todavía tiempo queda, pero nunca más volvió.

lunes, 23 de marzo de 2009

Dilema canino


Por las calles mojadas vaga un perro
que ha olvidado el camino de regreso,
aunque esté lejos de casa no piensa unirse a la masa
de los perros que nunca llegaron al cielo,
porque no quiere terminar en el infierno.

Puro instinto canino, no se conforma solo con un hueso.
No hace falta ser sabueso para comprender eso.
A veces sueña un rato con el amor tan deseado,
el que todos los otros andan buscando,
no se consigue nada sólo ladrando.

Ya sabe muy bien que no importa más el tiempo,
conoce lo que es convivir con el dolor.
Porque no tiene compañía silba una vieja melodía
al despertar, casi siempre a mediodía.
Sigue el eterno viaje, interminable.
Ya no se acuerda dónde durmió ayer.
Me dijeron que un perro es un amigo fiel
para aquel que ha perdido el rumbo alguna vez,
y la verdad, no se si me engañaron aquella vez.

viernes, 6 de marzo de 2009

Amigos de la nada


Hoy solo quiero levantarme para ver si están ahí
mis amigos de la infancia, ya no saben dónde ir.
Sigo pensando en los demás, los que se fueron y no están,
en los que ya no volverán, porque están lejos.
Con un cigarro en la mano, voy caminando por el barrio,
mirando todas esas casas, que me miraron por años.

A veces sale algo normal, a veces no es anormal.
Cuando los chicos juegan, me devuelvo a soñar.
Que no todo está perdido, estoy en el mismo lugar
puedo volver a comenzar, puedo volverte a engañar.
Aunque la gente que me rodea, es tán simpática
que no puedo dudar, esa eterna confianza.

Mientras los niños juegan, me devuelvo a soñar
en algo tan lejano, es la enfermiza soledad.
Golpea en la cabeza, en el pecho y en la mesa
una mirada de mas, una sonrisa detrás.
No puedo dudar, es la eterna confianza
que existe entre nosotros, amigos de la nada.