
Hoy solo quiero levantarme para ver si están ahí
mis amigos de la infancia, ya no saben dónde ir.
Sigo pensando en los demás, los que se fueron y no están,
en los que ya no volverán, porque están lejos.
Con un cigarro en la mano, voy caminando por el barrio,
mirando todas esas casas, que me miraron por años.
A veces sale algo normal, a veces no es anormal.
Cuando los chicos juegan, me devuelvo a soñar.
Que no todo está perdido, estoy en el mismo lugar
puedo volver a comenzar, puedo volverte a engañar.
Aunque la gente que me rodea, es tán simpática
que no puedo dudar, esa eterna confianza.
Mientras los niños juegan, me devuelvo a soñar
en algo tan lejano, es la enfermiza soledad.
Golpea en la cabeza, en el pecho y en la mesa
una mirada de mas, una sonrisa detrás.
No puedo dudar, es la eterna confianza
que existe entre nosotros, amigos de la nada.